lunes, 14 de noviembre de 2011

La Voz Dormida, de Dulce Chacón.

Me duró una semana, el librito. Una semana, muchas risas abruptas en medio del vagón de metro, y otras tantas lágrimas irrespetuosas que me evidenciaban en mis trayectos al trabajo. Se me agarraron bien adentro todas ellas; la Reme, con sus miedos, la Tomasa con su irreverencia, la Sole con su cabeza bien alta, Elvirita, con sus calenturas y su señor abuelo tan tierno y cuidadoso...
Ayer fuimos, merluza y anchoa a ver la peli. No defraudó, y lloramos como Magdalenas (literalmente)....
A la salida, un señor nos dijo, sin mirarnos, sin querer entablar conversación, que él aun recordaba cuando cada mañana le obligaban a cantar el caralsol... siguió recto, sólo quería decirlo en voz alta. Voz Alta.
Luego, circulares convocando huelga de trabajadorxs del cine en las puertas del baño.
Luego, no podía sacarme de la cabeza la canción de "la que se avecina"....

Luego... luego me dieron ganas de ser educada, respetuosa y de hablarle de usted a la gente. Tuve la sensación de que el respeto y la solidaridad son lo último que nos queda.

1 comentario:

  1. al salir del cine, mi amona, todavía quitándose las lágrimas, ella que vive la fe protestántemente -porque a ella la iglesia, como dice, no le va a quitar la fe- pero se declara católica, me dijo: "yo lo que no puedo entender es a esas monjas, que en nombre de la caridad cristiana y del amor al prójimo hagan esas cosas". y después me contó historias de su niñez, o sea, de la posguerra, porque ella nació en el febrero del 36 y de muy pequeñita se tuvo que ir al caserío de la hermana de su madre, a compartir cuna con felipe, su primo segundo, que para ella es "su compañero de cuna". y también historias de adolescente, y de los mugalaris, que eran los que ayudaban a la gente a pasar a iparralde por los montes, sin pasar por la frontera oficial. y luego me quiso contar de mi bisabuelo, por parte de la otra familia, o sea, el abuelo de mi madre. pero decidió callarse, no hablar en voz alta y me dijo que eso le tenía que preguntar a mi otra abuela o a mi madre.

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