La madre, cuidadora, nutridora.
La disfrutona, guerrera y autosuficiente.
La destructora, irática, solitaria.
Las diosas, los arquetipos, mis yoes... llamémosles X, pero al fin y al cabo son tres de las muchas formas que toma no sólo mi personalidad, sino el propio mundo. Tengamos o no tengamos fé, más nos vale conocerlas y aprender a manejarlas, si no queremos que una de ellas se alce tirana sobre las otras, impidiéndonos disfrutar de los muchos tonos y colores de la vida.
Las tres.
Las del triángulo.
La disfrutona, guerrera y autosuficiente.
La destructora, irática, solitaria.
Las diosas, los arquetipos, mis yoes... llamémosles X, pero al fin y al cabo son tres de las muchas formas que toma no sólo mi personalidad, sino el propio mundo. Tengamos o no tengamos fé, más nos vale conocerlas y aprender a manejarlas, si no queremos que una de ellas se alce tirana sobre las otras, impidiéndonos disfrutar de los muchos tonos y colores de la vida.
Las tres.
Las del triángulo.
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