martes, 17 de julio de 2012

Bicis y kinkis

La calle tiene cuatro carriles, dos en cada dirección. Voy con mi Moreneta (mi bici, vamos), toda señalizada, casco de mujerbala incluído. Llevo luces y reflectantes y conduzco por el carril derecho de bajada, por el medio para que no me achuchen los coches o los buses, que nos conocemos!

Conste en Acta que la calle está completamente vacía. Son las cuatro de la tarde y a la gente a estas horas le da por dormir, al menos en verano.
Voy sola.

De pronto me pitan y una moto se me cruza por delante, cerquita, cerquita de mi rueda delantera:

- ¡Cuidao! - es mi obvia respuesta.

No le sienta bien, cruza la moto en medio del carril, para obligarme a frenar y la conductora me grita:

- ¡Cuidao tú, súbete a la acera XimproperiosvariosX, que esto es pa' vehículos.

Yo, que fuí a un colegio laico concertado y me enseñaron modales, le contesto que soy un vehículo, que lo puede leer en el código de circulación y.... No me deja terminar:

- Me suda la polla tu vehículo - arranca y se va, dejando su CO2 de regalito.

Y ahí me quedo yo; con mi buena educación, mi carril derecho, mis reflectantes, mi casco, mis luces... y mis terribles ganas de coger el candado y reventarle los retrovisores y las vértebras principales.
Entonces me vuelve a salir la pedagoga, y en el último segundo le grito: "¡Pero si tú no tienes polla!", pero creo que eso ya no lo oyó.

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