miércoles, 18 de julio de 2012

Maltrato, ¿a nosotras?.

Hace dos semanas estuvieron siete horas en la Guardia Civil, tres en la puerta llamando por teléfono para animarse a denunciar; llamando a las amigas abogadas feministas, al teléfono de ayuda a la mujer maltratada, al amigo abogado de la familia. Cuatro horas rellenando el formulario, llorando y tragándose improperios dirigidos a la panda de machistas que, entre folio y folio de la denuncia, hacían alarde de sus conocimientos legales;

- Si pides orden de alejamiento te la dan automáticamente - ellas sabían que era mentira, pero no se atrevieron a decírselo, suficiente les costaba ya todo.
- Si entra un hombre a denunciar a su mujer, con un ojo morado, no le hacemos ni caso, pero a vosotras con que os haya dicho puta basta para encerrarle.

- Esta misma noche van a por él y le meten al calabozo.

Mentira tras mentira, que les caen como losas. La que es oficialmente la Mujer Maltratada no para de pensar que no puede ser maltrato, porque ella es una chica lista.
Ha debido de ser su culpa, por dejarle pasar tantas tonterías, una tras otra, por no haber sabido pararle los pies, por no mandarle callar, por permitir que pateara la puerta de su coche, estando ella y el niño dentro, por dejar que embistiera su coche con la furgoneta en autopista (también con el niño dentro). Es culpa suya por querer que su hijo siguiera relacionándose con su padre, por no prohibirle las visitas, por no haber sabido obligarle a firmar unos papeles de custodia que le atasen legalmente, por no haberle obligado a pasarle algo de dinero.

La amiga y acompañante a comisaría le explica que no es Culpa de ser jóven, hippy, bienintencionada e inocente, sino de él, por ser un chulo machista controlador que la hace sentir paranóica y loca, que ha abusado de ella y se aprovecha del hijo común para tenerla atada y bien atada (valga la similitud histórica con Franco). Porque es un DosCaras que se tiene a todo el mundo camelado y sólo en la intimidad de la convivencia se ve su lado oscuro (que por suerte ella, sus pamadres y la otra hermana han visto, para corroborar que "NO SON IMAGINACIONES TUYAS, NO ESTÁS EXAGERANDO").
La Culpa de vivir en un mundo sucio, y de pensar que estas cosas no nos pasan a nosotras.
 "Cariño, yo estoy aquí porque es la verdad, pero sobre todo porque te quiero", le dice de madrugada su amiga, mientras le acaricia el pelo hasta que cae por fin rendida.

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